Aunque muchos se ponen excusas para reconocer que padecen una enfermedad, la mayoría de las personas piensan que tienen algún tipo de problema sexual, bien sea por el tamaño o apariencia de sus genitales o por la frecuencia o calidad de sus relaciones sexuales. ¿Cómo saber donde está el límite entre la variabilidad y la enfermedad?
- Frecuencia de la relación sexual: Aunque es muy variable es habitual que decrezca con la edad, pero no por ello tiene que ser menos deseable o placentera. Muchos factores contribuyen a aumentar o disminuir la frecuencia de las relaciones sexuales:
- Actividades vitales: El embarazo, una enfermedad o un periodo de mucho trabajo pueden disminuir la frecuencia de relaciones sexuales.
- Nuevas parejas: La novedad en la relación puede fomentar un elevado número de encuentros sexuales. Hábitos poco saludables como fumar y beber en exceso, o una pobre condición física pueden impedir que se completen las relaciones sexuales.
- Enfermedades cardiacas, diabetes o la depresión también limitan la frecuencia de coitos satisfactorios.
- Miedo a "no cumplir" también conocido como "ansiedad de ejecución": Especialmente los hombres están más preocupados por no conseguir una erección suficientemente fuerte o duradera y esto puede hacer que las relaciones pierdan la naturalidad, causando finalmente una disminución en la frecuencia de los encuentros sexuales.
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